Charla de Fertilidad. Testimonio de un embarazo

El próximo jueves 25 de febrero tenemos de nuevo a Marina, con su charla sobre Fertilidad, y queremos compartir con vosotros el testimonio de una pareja que estuvo en la última charla y se puso en tratamiento con nosotros y hoy les podemos dar la enhorabuena!!

Muchas gracias por compartirlo con nosotros chicos!!

FERTILIDAD

CUANDO ESPERAR DESESPERA

Esta aventura comenzó hace tres años cuando decidimos que ya había llegado el momento de cumplir uno de nuestros sueños. Ser Padres.

Después de más de 10 años tomando anticonceptivos, los deje y comenzamos con la “tarea”: tomar la temperatura, hoy es el mejor día, no mejor es todos los días, test de ovulación,… y nada, sólo aparecía una raya y la regla tardaba muchísimo en venir. La ginecóloga ya nos dice que vayamos a fertilidad, ¿a fertilidad?, bueno no lo teníamos muy asumido pero si ahí conseguimos lo que queríamos porque no.

Tras una experiencia desagradable en una clínica llegamos a otra en la que nos sentimos más comprendidos. Aquí empezaron las pruebas, resultado: mi marido con teratozooespermia y yo con SOP. La mejor opción era realizar una FIV. Bueno…. pensamos si así lo conseguimos, no somos los primeros ni los últimos, y lo asumimos.

En este momento nos llenamos de ilusión ya que íbamos a dar un pasito más, íbamos a estar más cerca, todo iba a salir bien y pronto estaría embarazada. Claro nadie te dice lo complicado y largo que es este proceso.

Con toda la medicación en casa y con unas ganas locas de empezar, apareció la regla y comenzaron los pinchazos. Todo giraba entorno al tratamiento, llegaban las 9 y ya estábamos inquietos porque tocaba el pinchazo.

Como soy una persona que le gusta tenerlo todo controlado y saber todo lo que va a pasar en cada momento, me metía en los foros para leer a otras chicas. En algunos casos me hacía bien pero en otros me angustiaba muchísimo con lo que podía pasar y ver que no era todo color de rosa.

La estimulación iba bien, muchos folículos, yo no sabía si eso era bueno o malo. El día de la punción fuimos a la clínica, estábamos muy nerviosos y con miedo ante esta situación nueva y poco habitual. Desperté de la anestesia y todo había ido bien, habían obtenido 21 óvulos!!! Madre mía pensé, que bien. Ahora tocaba irse a casa y esperar al día siguiente la llamada del laboratorio para ver como iban los embriones que habíamos conseguido.

En la primera llamada nos dicen que habían fecundado 19, pesamos que bien esta saliendo todo.  Pero había que esperar a ver como iban evolucionando.

Al día siguiente de la punción, yo no me encontraba bien, me sentía muy hinchada y notaba como una presión bajo el vientre. Será normal me decían pero a mi me empezó a resonar en la cabeza una palabra que había leído “hipestimuluación”. A la mañana siguiente ya no podía más de dolor y me fui de urgencias a la clínica. Me dijeron lo que sospechaba, estaba hiperestimulada. Pero… ¿y la transferencia? Bueno me dijeron que íbamos a esperar a ver como iba mi cuerpo y que a los embriones los llevarían a cultivo largo, es decir, a 5 días. Bueno pensé, todavía quedan días, puedo mejorar. Dos días más tarde, desaparecieron todas las esperanzas, no se puede hacer la transferencia, me dicen, tienes los ovarios gigantes y mucho líquido.  Teníamos que esperar a que me viniese la regla y ver como estaba.

Había que esperar… bueno… tardamos unos días en asimilarlo. Nos consolábamos pensando en que todo había ido genial, que había sido un buen ciclo, teníamos 4 embriones (uno de segunda calidad, dos de tercera y otro de cuarta calidad). Según pasaban los días, yo seguía igual con los dolores y molestias, ya la verdad que lo que pensaba era en recuperarme que si yo no estaba bien no podríamos tener éxito.

La regla apareció mucho más abundante de lo habitual, pero…. Había que seguir esperando, no estaba recuperada.

Al siguiente mes, bueno mi ciclo son de 33 a 35 días, vamos a la clínica y … ¡Se podía empezar! Ahora si, estábamos en un buen momento.

Comienzo con las pastillas (meriestra), los controles van bien pero a mitad de ciclo comienzo a manchar, ¿y ahora?… bueno el sangrado no es de dentro me dicen, a los dos días desaparece y se puede hacer la transferencia.

Llega la primera transferencia, madre mía que nervios, ahora ya si que estábamos más cerca. Entramos en la sala, nos ponemos todos los complementos y allí llenos de ilusión y de miedo esperábamos a que nos informase la bióloga. Todo a ido muy bien nos dijo, y vemos al embrión en la pantalla del ordenador. Salimos de la clínica, con una sensación extraña, en tu cuerpo llevas una célula que será tu hijo pero claro… se tiene que implantar. Piensas estoy embarazada pero no, no lo estas, aunque tienes que tener todos los cuidados como si lo estuvieses. Ahora comenzaba la época de mayor desesperación.

Los primeros días de la betaespera estaba muy ilusionada, sólo hacía que imaginarme como crecía esa “celulilla” dentro de mi. Todos los días examinándome, me había aumentado el pecho, no había manchado… ay madre! Pero claro no sabía que la progesterona es muy engañosa.

Como soy una impaciente me hice una prueba, ya había leído que era muy pronto pero no podía más con la incertidumbre. Resultado solo una raya, sólo una. No me lo podía creer, era negativo. Llore desconsoladamente, las ilusiones y esperanzas desaparecieron; a veces pensaba, será pronto, la regla no me ha venido.

Llego el día de la beta. Después de estar nerviosa todo el día me llaman, lo sentimos es negativo. Ahora ya si que es de verdad, no había ido bien. Ese día también llore y llore, me sentía muy triste. Pero había que coger fuerzas para volver a intentarlo, no íbamos a tirar la toalla a la primera.

En la siguiente regla fuimos a consulta y preguntamos todas las dudas. ¿Pero si no había manchado? Claro me dijeron, la meriestra no de deja que el endometrio se escame. Pensé claro por eso no manché, pero como nadie te lo explica.

Bueno olvidando lo anterior, volvemos al segundo intento. Esta vez, a parte de las pastillas también usaría los parches para ver si así evitaba el sangrado de mitad de ciclo. El cual apareció pero se pudo hacer la transferencia de dos embriones, así aumentábamos las posibilidades.

Durante todo el proceso los mismos sentimientos y angustias que la primera vez, incluso en la beta me volví hacer otro test. Pensé así si da negativo lo voy asimilando para el día de la beta. Pero no lo asimile, cuando me dijeron que otra vez era negativo se me vino el mundo encima y me venían muchas preguntas a la cabeza ¿Por qué? ¿Qué había pasado? ¿Por qué falla la implantación? Leía y leía foros buscando una explicación o más bien un consuelo, porque necesitaba saber que pasos teníamos que dar ahora.

Con toda la información que fui recopilando de internet me hice una lista de dudas para la próxima consulta, de la cual salí con un montón de volantes de pruebas para ver si había problemas de coagulación. Se me había metido en la cabeza la idea de que el fallo estaba ahí.

Ahora tocaba esperar, otra vez, hacer pruebas y luego ver como nos plantemos el nuevo y último intento. Durante esta época, entramos en un bucle en el cual no hacíamos nada, toda nuestra vida se había parado y la tristeza nos invadía. Hasta que un día mi marido dijo que no podía seguir así, que debíamos seguir adelante.

Nuestra vía de escape fue el deporte, correr. ¿Yo correr? Siempre había dicho que no gustaba pero después de salir varios días veía que me sentía mejor, me daba un chute de autoestima que ya había perdido. No fue fácil el comienzo pero poquito a poquito me iba superando y encima iba perdiendo peso. Cosa que ya sabía que tenía que hacer, que me iba a beneficiar para quedarme embarazada, ya que me sobraba mucho peso. Pero mi falta de voluntad y la ansiedad que me generaba todo este proceso me era imposible empezar una dieta. Simplemente la palabra ya me daba ansiedad, por lo que empecé a usar el termino vamos a comer sano.

Pasaron los meses y volvimos a la clínica, con los resultados del hematólogo. Todo estaba más o menos bien aunque hay un anticuerpo que sale indeterminado que podía influir, por lo que en la próxima transferencia usaría heparina y adiro. También me habían hecho una histeroscopia y todo estaba bien.

Con todo esto decidimos empezar otra vez, íbamos a intentar hacer un ciclo más natural, estimulándome con el puregón, ya que genero endometrios gordos y así veíamos si se evitaba el sangrado de mitad de ciclo. También me realizaron un scratching endometrial para mejorar la implantación.

Nada podía fallar ahora, estábamos solucionado problemas que en los otros intentos no habíamos hecho. ¡Esta iba a ser la buena! Pensábamos.

Todo iba bien, tras los pinchazos del puregón, vinieron los óvulos de blastoestimulina ya que apreció el sangrado y así la blastoestimulina ayudaba a cicatrizar. Pero todo bajo control. Llego la hora de ponerme el progeffik ya estaba cerca la transferencia. Pero algo empieza ir mal, comienzo con un picor en mis partes que no me gustaba nada. Después de varias llamadas a la clínica consigo que me den cita para que me vean. No se ve nada, me mandan medicamentos por si es candidiasis. Pero eso seguía igual, no mejoraba y teníamos fecha para transferencia. Yo seguía llamado a atención al paciente de la clínica para insistir en que quería que me viesen antes de hacerme la transferencia. Y así lo haríamos.

Estaba nerviosa ¿Qué me pasaba? ¿Afectaba a la transferencia? Y como no aguantaba me fui la noche anterior a la transferencia a urgencias del hospital. Me dicen que puede ser alergia al progeffik. Este medicamento lleva cacahuete y soy alérgica. ¿Pero si las otras veces no me había dado reacción? Sería porque estábamos en primavera y tengo el índice alérgico muy alto.  Me mandan una crema que al ponérmela me hace efecto y desaparece el picor. Así que al día siguiente podríamos hacer la transferencia, pensaba.

Llegamos a la clínica, esta vez los nervios y miedos se multiplicaban por dos. No nos puede ver mi doctora, pero bueno. Me hacen eco y no ven nada extraño, todo estaba supuestamente en orden. Les comento lo que me dijeron en urgencias y me hacen un exudado y me dicen que se tiene que suspender la transferencia ¿Cómo? ¿Suspender? No dábamos crédito, ¿Por qué?. Sólo me decían que si había infección se podía pasar al interior, y yo insistía, pero si es alergia no hay problema. Al principio me dijo que bueno podíamos cambiar la progesterona luego cambio de opinión y ya me dijo que no, que no era aconsejable hacer cambios de mediación con el embrión dentro. También me dijeron que la crema que me mandaron en urgencias llevaba corticoides y ya con eso no podíamos hacer la transferencia. Vamos que se suspendía.

No podía más, las lágrimas me invadieron, la doctora se mostro fría y distante, que poca humanidad pensé. No nos podíamos creer lo que nos estaba pasando. Nos fuimos de la clínica desolados, no encontrábamos consuelo con nada, solo pensábamos: todo el esfuerzo físico, emocional y económico para nada, todo tirado a la basura.  Tardamos unos días en asimilar todo esto.

A la semana teníamos consulta para los resultados del exudado. Yo solo pensaba por favor que saliese una infección, aunque tuviésemos que esperar más, pero por lo menos lo que habíamos pasado habría sido por una decisión acertada aunque dolorosa. En la consulta, esta con mi doctora, nos dice que no hay infección ¿Cómo? No nos lo podíamos creer, bueno ella tampoco nos sacaba mucho de dudas de por qué se había suspendido la transferencia, nos dio la sensación  que estaba tan sorprendida como nosotros con todo lo que había pasado.

Dejando pasar este suceso, llego el tercer intento, por fin, era el último del ciclo. La ilusión ya casi no aparece, nos invade más el miedo y la incertidumbre de a ver que obstáculo nos encontraríamos ahora. Porque madre mía que montón de piedra nos estábamos encontrando por el camino.

Empiezo con meriestra, heparina, adiro y crinone, la nueva progesterona. Transferimos el último embrión y empieza el calvario de la betaespera. Esta sería la peor. A día 3 post-transferencia empiezo a manchar marrón. Ufff y esto ahora ¿Qué era?, qué no iba bien o era el famoso sangrado de implantación. Pensábamos que era pronto pero…. Porque no podía ser. Las otras veces no había manchado.

Durante los días restantes estuve igual, a cada momento en el baño, para examinar lo que manchaba, esto era un sin vivir. Tan pronto con esperanza tan pronto no. Llego el día de la beta, además esta vez la llamada se hacía de rogar, me llamaron más tarde que las otras veces. Eso era porque algo había cambiado pensaba. Y llego lo que más me temía, negativo. Ufff no pude aguantar la compostura, nada más colgar empecé a llorar, no podía más, esto estaba acabando conmigo. No podía parar de llorar no tenía fuerzas para nada. ¿Por qué era tan difícil? Sólo queríamos tener un hijo pero nos estaba constando demasiado, ¿iríamos en contra del destino? Pero es lo que más deseamos.

En este momento empezó una época en la que yo anímicamente estaba fatal, no me sentía bien con mi entorno, tenía la sensación de que todo el mundo sabía por lo que estábamos pasando. No podía ver embarazadas sin dejar que la tristeza me invadiera. Llegamos a la conclusión de que necesitabamos un tiempo de desconexión de este tema, porque ya no teníamos ni ilusión ni nada. Aunque yo tenía en mente volver a intentarlo en verano, aunque era poco tiempo sería suficiente de descanso.

Volvimos a la clínica para ver que pasos había que seguir ahora. Hay que empezar otro ciclo, sólo de pensarlo me daba pereza, no quería enfrentarme otra vez al proceso, no tenía fuerzas. Pero había que hacer más pruebas. ¿Por qué no las harán desde el principio? Pensaba todo el rato y así evitarían muchas situaciones de frustración. Pero bueno será cuestión de protocolos. Ahora era el turno de mi marido, había que examinar más a los “bichitos”, teníamos que hacer FISH y el test de fragmentación.

En medio de todo este proceso de superar, hacer pruebas y ver que hacemos, nos enteramos de la charla de Terapias alternativas a los problemas de infertilidad que daba Marina en el Centro Aúpale y decidimos asistir. En ella vimos otros casos de parejas que con ayudas alternativas habían conseguido quedarse embarazada en tratamiento de FIV o incluso de forma natural. De forma natural y teniendo problemas!!

Tanto a mi marido como a mi se nos encendió otra vez la luz de la esperanza ¿Por qué no probar? ¿Y si lo conseguíamos? Ese mismo día tuvimos la primera consulta con Marina, en la que le contamos toda nuestra historia. En principio de forma natural lo teníamos más complicado pero con ayuda de medicamentos naturales  y cambios en los hábitos de alimentación podríamos mejorar en la próxima FIV.

Nos sentimos muy cómodos y comprendidos con Marina. Yo tenía la sensación de que ese camino era el bueno, que ahora iba a ir todo mejor. Nos gusto mucho y nos trasmitió confianza en el que Marina también supiese de reproducción asistida ya que hay veces que suena un poco a chino.

El primer objetivo que nos planteamos era mejorar los “bichitos” de mi marido y conmigo reducirme la ansiedad y disminuir un poco mi sistema inmunológico que a lo mejor podía estar influenciando.

Salimos de la consulta muy motivados, no se muy bien como explicar lo que sentíamos, era como si en medio de toda la oscuridad hubiésemos visto la luz que nos conducía a la salida. Estábamos contentos y con los ánimos arriba para volver a intentarlo.

A los pocos días nos llega el email con los medicamentos que nos había mandado Marina, este tratamiento le debíamos tener durante 3 meses por lo menos para dar tiempo a que se regenerase el esperma. El importe económico era elevado, pero íbamos a sacrificar otras cosas por intentarlo.

 

Empezaba el cambio…

Llego el día en el volvíamos a la clínica con los resultados de mi marido.  Estábamos muy angustiados porque pensábamos que el esperma iba a estar tan mal tan mal que a lo mejor teníamos que recurrir a donante. Nos tranquilizamos cuando nos dice la doctora que todo estaba bien, lo único que los “bichitos” eran un poco inmaduros pero se podía usar una técnica en el laboratorio que solventaba este problema. A parte, al comentárselo a Marina, nos dijo que los antioxidantes que se estaba tomando también ayudaban a mejorar eso.

Nuestra doctora nos pregunto que si empezábamos, que cuándo me venía la regla. Yo al principio estaba muy encabezonada en hacerlo en verano, a pesar de que no dejaba pasar los tres meses que nos había dicho Marina. Pero en ese momento me di cuenta que necesitábamos un respiro, pero de verdad. Parar y disfrutar de la vida, que en esta época no lo estábamos haciendo, vivíamos por y para el tratamiento. Y así dábamos tiempo  a que el tratamiento de Marina hiciese efecto.

No me había sentido más tranquila como ahora en todo este tiempo.

Nos fuimos de vacaciones, en estos días nos habíamos olvidado de todo, intentado no hablar del tema, nada… y volvimos con las pilas cargadas. Yo además intente no ponerme fechas que luego me agobiasen porque no salían los planes como me los había imaginado. Aunque el mes en el que podíamos empezar si que resonaba en mi cabeza.

Por otro lado, yo empecé a tomarme más en serio la dieta. Si dieta, ya podía llamarlo así sin que me causase ansiedad. Ahora mi mente estaba preparada aunque también tenía la ayuda de las pastillas que me habían mandado Marina. Y los resultados se iban notando.

Llego el mes en el que volvíamos a empezar. Primero quedamos con Marina para ver que tal nos estaba yendo con el tratamiento. Nosotros nos encontrábamos más tranquilos y habíamos tolerado bien la medicación. Ella nos recordó que era mejor esperar al mes siguiente para así dar tiempo a que hiciese los tres meses, pero ufff yo me veía incapaz, sin darme cuenta me había fijado este mes y me costaba cambiarlo. Bueno al día siguiente íbamos a la clínica y ya le informábamos a Marina de lo que íbamos hacer.

Entrando en la clínica, otra vez nervios y angustias, ¿Qué pasaría ahora? ¿Habría impedimentos? Aunque teníamos ganas, íbamos con un escudo por si acaso para no sufrir más. Nuestra doctora nos dijo que en una prueba de mi marido salía una batería, no se sabía si era una infección o que la muestra se había contaminado. Se haría un cultivo y en una semana estarían los resultados. Así que… había que volver a esperar.

Pero esta vez no nos lo tomamos tan mal, nuestro chip había cambiado. Pensábamos las cosas pasan por algo y nos están llevando a que empecemos más tarde, ¿será para dar más tiempo a que el esperma se regenere? Pues a lo mejor.

A la semana volvimos y todo esta bien, no había bacteria. Que bien!! Podíamos empezar!!! Y además la regla se había portado bien retrasándose. Lo que queríamos esta vez era evitar la hiperestimulación y hacer la transferencia en fresco. Todo el tratamiento de pinchazos se adapto para intentar esto.

Antes de la punción, quede varios días con Marina ya que en la primera consulta nos comento que hacía un masaje de útero que ayudaba a que estuviese preparado para la implantación del embrión. Y como ahora íbamos con todo, pues decidimos hacerlo. Además me dijo Marina que ayudaba a que mis ovarios funcionasen mejor y así poder controlar la hiperestimulación. Estas sesiones también me sirvieron para vivir de forma más tranquila el proceso.

Esta vez nuestra actitud ante el tratamiento era como … bueno vamos a ver que pasa, sin pensar mucho más allá y sin ilusionarnos mucho por si nos llevábamos algún batacazo. Bueno yo si que pensaba “Por favor no quiero hiperestimularme”

Al día siguiente de la punción, me empecé a encontrar muy hinchada y otra vez presión. Ufff no me gustaba nada. Fui a la clínica y en efecto, tenía líquido y los ovarios grandes pero tampoco estaba muy mal. Todo seguía adelante. Hable con Marina y me dio otros dos masajes para ayudar a drenar ese líquido. La verdad que tener a Marina disponible en casi todo momento por el watshap me daba mucha tranquilidad.

En la eco de control me vieron que tenía menos líquido y los análisis daban bien, se seguía adelante, aunque el día de la transferencia me verían para ver si se podía hacer o no.  Lo que si nos dijeron es que sólo sería un embrión porque si se implantaba yo podía empeorar mucho. Bueno pues no pasa nada, pensamos, pero hacemos transferencia en fresco.

El día de la transferencia íbamos un poco expectantes como bueno a ver que pasa. A mi incluso me daba pereza, pensaba de verdad tengo que ir, no me apetece pasar por una situación desagradable y que me haga sufrir.

Al verme me dicen que sigo teniendo un poquito de líquido libre pero que no pasa nada, se puede hacer la transferencia lo único que me harían controles. Perfecto pensamos. La bióloga nos dijo que había sido muy buen ciclo. Esta vez habían obtenido 14 óvulos y 11 embriones, se llevaron a cultivo largo como la otra vez. El resultado definitivo fue el embrión que me transfirieron de segunda calidad y luego congelaron los 8 restantes: 2 de segunda calidad y 6 de tercera calidad. Estábamos muy contentos, este ciclo habíamos conseguido más y mejores embriones que en el otro.

Comienza la betaespera, diferente a todas a las otras. Estuve varios días con las molestias del líquido. Yo seguía bebiendo muchísimo aquarius. Lo que si había decidido que esta espera la quería llevar más tranquila dentro de lo posible, le pedí a Marina que por favor me mandase algo que me pudiese tomar y así evitar las tilas que no eran muy aconsejables, así que empecé con una pastillas homeopáticas.

Ah! No he comentado el kit de medicamentos que me estaba tomando en este intento. Estaba con los que me habían mandado en la clínica: heparina, adiro, crinone, ácido fólico y metformina (me lo recomendó el endocrino). A parte Marina me mando unas pastillas de progesterona natural.

La transferencia fue un lunes y yo el jueves ya me encontraba mejor, el viernes me hicieron la eco de control y el líquido había desaparecido. Que bien!! Pensé por una parte pero por otra, no estaba tranquila, siempre me habían dicho que al subir la hormona del embarazo la hiperestimulación se complicaba. Intentamos no darle mucha importancia y disfrutar del fin de semana.

El lunes no me encontraba bien, le dije a mi marido que creía que volvía a tener el líquido. Madre mía, ¿Qué sería ahora? Bueno, malo…. El martes, martes 13, fue un día horrible, coche averiado, yo no aguanto el dolor, vamos a urgencias y me ingresan. No nos lo esperábamos. Pensábamos que nos mandarían a casa con las recomendaciones de beber aquarius y vida tranquila. Pero me dijo el ginecólogo que era mejor que me hidratase con el gotero y que no me preocupase que las que íbamos con hiperestimulación era porque todo iba bien y el “bichito” estaba ahí. ¿Cómo? No dábamos crédito, pero bueno había que esperar que todavía quedaba mucho para la beta. Así que allí pasamos la noche, yo con el gotero y sin saber que iba a pasar.

Al día siguiente me hacen la beta. Madre mía!!! Aquí si que nos pusimos nerviosos, ¿qué daría? Era muy pronto, sólo habían pasado 9 días desde la transferencia. También me hicieron una eco para controlar el líquido y aquí fue donde me entere que la beta había dado POSITIVO!!!!. 92!!!! No me lo creía, era positiva, tanto tiempo esperando este momento y me entero mientras me hacen una eco vaginal. Pero claro había que ir con cautela porque había que ver como iba duplicando la beta. Al salir de la eco, mientras esperábamos al celador, no pude aguantar más y le di la noticia a mi marido. Se emociono y no se lo creía. Ya en la habitación no podíamos parar de pensarlo ¡LA BETA ERA POSITIVA!

Me seguía encontrando molesta porque claro el líquido seguía ahí pero yo no me encontraba tan mal como la otra vez.

A los dos días me repiten la beta. 182!!! Había duplicado. Que bien! Pero yo estaba preocupada porque supuestamente según subía la hormona del embarazo yo me tendría que encontrar peor pero no era así.

Durante estos días en el hospital llamaba a la clínica, al servicio de atención al paciente, para informarle de mi estado, pero la verdad que la atención por su parte dejo mucho que desear. También iba informando a Marina de todo lo que me decían.

Como no tenía ginecólogo asignado cada día me veía uno y o no me decía nada o no se leían mi historia. El domingo, la beta seguía duplicando pero una ginecóloga nos alarmo un poco. Nos dijo que teníamos tres posibilidades: una que mi cuerpo siguiese adelante con el embarazo y con la hiperestimulación, otra que mi cuerpo no aguantase y provocase un aborto para mejorarse de la hiperestimulación y la última opción, que me pusiese tan mala que me tuvieran que ingresar en la uci y provocar un aborto terapéutico porque claro no me iban a tener 9 meses en la uci.

Vaya…… nos quedamos destrozados, de las opciones, dos eran abortos. Nos entro mucho miedo de que no fuese bien, ya que habíamos llegado hasta aquí.

Esa noche me derrumbe, no podía más, tenía la sensación de que todo iba bien pero ¿Por qué no empeoraba? ¿es qué no iba bien el embarazo?

Al día siguiente decidí que me siguiese un ginecólogo, el que me vio en urgencias me trasmitía tranquilidad, así que sería él.

Cuando se paso por la habitación me tranquilizo, mi cuerpo estaba respondiendo bien y la hiperestimulación era leve. El martes me dieron el alta, después de una semana, ya nos vamos a casa, con beta positiva pero con cautela. Y si lo celebramos y luego va mal. No terminábamos de creer todo lo que había pasado.

A la semana me hacían eco para ver si había saco. Durante esta semana, visito a Marina para que me hiciese un masaje que me ayudase a drenar el líquido que quedaba y me mando unas gotas que también me ayudarían.

El día de la eco se veía el saco!!!!! Que alegría!!!! Y no había líquido. No nos lo podíamos creer. Eran buenas noticias. Ahora tocaba volver a esperar una semana para ver si había latido. Y cuando me hicieron la eco lo escuchamos. Yo me puse nerviosa y no paraba de preguntar si todo estaba bien, no me lo creía, eso que escuchábamos era el latido de nuestro chiquitín que estaba latiendo con fuerza dentro de mí.  Este día por fin nos dan el alta en la clínica de reproducción asistida, ya nos harían el seguimiento en el hospital. ¿el alta?¿de verdad? Habíamos soñado mucho con este momento y lo estábamos viviendo ahora.

Y después de tanto esperar y desesperar a la vez, aquí estoy de 8 semanas de embarazo, intentando disfrutar del momento pero el miedo a veces lo impide. Ahora estoy deseando que llegue la eco 12 para que me digan que todo esta bien.

¿Qué ha sido lo que ha hecho que esta vez fuese positivo? ¿Nuestro cambio de pensamiento? ¿La forma de afrontar el tratamiento? ¿El cambio de vida y el peso perdido? ¿El tratamiento de Marina? ¿Sus masajes? . No lo sabemos, pero creo que es un cumulo de todo, las cosas pasan por algo y te van llevando a tu destino, Marina se tenía que cruzar en nuestro camino para ayudarnos a andarle de otra manera y así llegar por fin a la meta, EL EMBARAZO que tanto deseábamos.

 

 

 

 

 

 

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